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Es un daño o enfermedad renal que se da como complicación de la diabetes.
Ver también:
La causa exacta de la nefropatía diabética se desconoce, pero se cree que la hiperglucemia no controlada lleva al desarrollo de daño renal, especialmente cuando también se presenta hipertensión. En algunos casos, los genes o antecedentes familiares suyos también pueden jugar un papel. No todas las personas con diabetes desarrollan esta afección.
Cada riñón está compuesto de cientos de miles de unidades filtradoras llamadas nefronas y cada nefrona tiene un montón de diminutos vasos sanguíneos, llamados glomérulos. Juntas, estas estructuras ayudan a eliminar los residuos del cuerpo. La presencia de demasiada azúcar puede dañar estas estructuras, haciendo que se vuelvan gruesas y cicatricen. Lentamente, con el tiempo, más y más vasos sanguíneos resultan destruidos. Las estructuras renales comienzan a tener filtraciones y la proteína (albúmina) empieza a salir en la orina.
Las personas con diabetes y con los siguientes factores de riesgo tienen mayor probabilidad de presentar esta afección:
La nefropatía diabética generalmente viene acompañada de otras complicaciones de la diabetes, incluyendo hipertensión, retinopatía y cambios vasculares.
La nefropatía diabética en su etapa inicial es asintomática. Con el tiempo, la capacidad del riñón para funcionar comienza a disminuir. Los síntomas se desarrollan en las etapas posteriores de la enfermedad y pueden abarcar:
El principal signo de nefropatía diabética es la proteína persistente en la orina. (La proteína puede aparecer en la orina durante 5 a 10 años antes de que se presenten otros síntomas). Si el médico piensa que una persona podría tener esta afección, se llevará a cabo un examen de microalbuminuria. Un examen positivo significa a menudo que la persona tiene al menos algún daño en el riñón por la diabetes. El daño en esta fase puede ser reversible. Los resultados del examen pueden ser altos por otras razones, así que es necesario repetirlo para su confirmación.
La hipertensión arterial a menudo acompaña a la nefropatía diabética. Se puede presentar hipertensión arterial que se desarrolla rápidamente o que es difícil de controlar.
Los exámenes de laboratorio que se pueden hacer abarcan:
Los niveles de estos exámenes aumentarán a medida que empeore el daño renal. Otros exámenes de laboratorio que pueden hacerse abarcan:
Una biopsia del riñón confirma el diagnóstico. Sin embargo, el médico puede diagnosticar la afección sin una biopsia si usted reúne las siguientes tres condiciones:
Sin embargo, se puede llevar a cabo una biopsia si hay alguna duda en el diagnóstico.
Los objetivos del tratamiento son impedir que la enfermedad renal empeore y prevenir complicaciones. Esto implica mantener la presión arterial bajo control (por debajo de 130/80). El hecho de controlar la hipertensión es la forma más efectiva de retardar el daño renal a causa de la nefropatía diabética.
El médico puede prescribir los siguientes medicamentos para bajar la presión arterial y proteger los riñones de daño:
Estos fármacos se recomiendan como la primera opción para tratar la hipertensión arterial en personas con diabetes y para aquéllas con signos de enfermedad renal.
Igualmente, es muy importante controlar los niveles de lípidos, mantener un peso saludable y practicar una actividad física regular.
Usted debe controlar sus niveles de glucemia. Hacer esto puede ayudar a retardar el daño renal, especialmente en las etapas más tempranas de la enfermedad. Usted puede modificar la dieta para ayudar a controlar los niveles de glucemia. Ver también: dieta para personas con diabetes
El médico también puede prescribir medicamentos para ayudar a controlar la glucemia. Es posible que sea necesario ajustar la dosis del medicamento de vez en cuando. A medida que la insuficiencia renal empeora, el cuerpo elimina menos insulina, de manera que se pueden requerir dosis más pequeñas para controlar los niveles de glucosa.
Las infecciones urinarias y otras infecciones son comunes y se pueden tratar con antibióticos apropiados.
Es posible que sea necesario recurrir a la diálisis una vez que se desarrolle la enfermedad renal en estado terminal. En esta etapa, se puede considerar la posibilidad de un trasplante de riñón. Otra opción para los pacientes con diabetes tipo 1 es un trasplante combinado de riñón y páncreas.
La nefropatía es una causa importante de enfermedad y muerte en personas con diabetes. Es la causa principal de insuficiencia renal crónica y enfermedad renal terminal en los Estados Unidos, y a menudo lleva a la necesidad de diálisis o trasplante del riñón.
La afección sigue empeorando lentamente una vez que comienzan a aparecer grandes cantidades de proteína en la orina o los niveles de creatinina en la sangre empiezan a elevarse.
Es más probable que las complicaciones de la insuficiencia renal crónica se presenten más temprano y empeoren más rápidamente cuando ésta es causada por diabetes que por otras causas. Incluso, después de la diálisis o de un trasplante, las personas con diabetes tienden a estar peor que los no diabéticos.
Las posibles complicaciones abarcan:
Consulte con el médico si tiene diabetes y el análisis de orina de rutina muestra proteína.
Igualmente, consulte si presenta síntomas de nefropatía diabética o si aparecen nuevos síntomas, como disminución o ausencia del gasto urinario.
Todas las personas con diabetes deben someterse a un chequeo médico anual para hacerse examinar la sangre y la orina en búsqueda de signos de posibles problemas renales.
En lo posible, las personas con enfermedad renal deben evitar los medios de contraste que contengan yodo, dado que éstos son eliminados a través de los riñones y pueden empeorar la función renal. Ciertas pruebas imagenológicas usan estos tipos de tintes o medios de contraste. En caso de que se tengan que usar, se deben administrar líquidos a través de una vena durante varias horas antes del examen, lo cual permite su rápida eliminación del cuerpo.
Los antinflamatorios no esteroides (AINES) normalmente usados, incluyendo ibuprofeno, naproxeno e inhibidores de COX-2 recetados como el celecoxib (Celebrex), pueden lesionar el riñón debilitado. Siempre se debe hablar con el médico antes de usar cualquier fármaco.
Enfermedad de Kimmelstiel-Wilson; Glomeruloesclerosis diabética; Nefropatía del diabético
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Versión en inglés revisada por: Reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc. Also reviewed by Deborah Wexler, MD, Assistant Professor of Medicine, Harvard Medical School, Endocrinologist, Massachusetts General Hospital.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.
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Página actualizada: 29 octubre 2009 |